Son dos de las favoritas para pelear por un Óscar en 2009 y tengo que reconocer que personalmente tenía muchas expectativas sobre la historia del político homosexual Harvey Milk y ciertas dudas sobre la famosa entrevista realizada por el mediático Frost al ex presidente estadounidense Richard Nixon.
Después de ver los dos títulos me decanto por Frost/Nixon. Una película que va de menos a más y que termina creando una situación de tensión interpretativa memorable.
Frank Langella está a la altura de un Óscar en su papel de Nixon y su contraparte Michael Sheen (Frost) podría tener sus opciones para la nominación de secundario (premio que se llevará Heath Ledger, salvo sorpresa).
El diálogo final entre los dos protagonistas es comparable a otra de las escenas actorales del año, la que “enfrentó” a Meryl Streep y Philiph Seymour Hoffman en Doubt, otra seria candidata a los Óscar.
El mayor logro de Frost/Nixon fue su capacidad de convertir en película, con su lenguaje audiovisual pensado en entretener a la par que cautivar, una historia real bastante reciente y bien documentada. Precisamente ese fue, a mi juicio, el principal problema de Milk, que trató de ser demasiado fiel a la historia que marcó los últimos años de vida de Harvey Milk, quien se convirtió en el primer político declarado homosexual con un cargo público en EEUU, y pasó de puntillas sobre la personalidad y el carácter de los personajes. Tras dos horas de película uno se queda con la sensación de que no conoce al protagonista.
Al margen de esto, la transformación de Sean Penn y la credibilidad de su actuación le convierten en otro de los grandes favoritos a los Óscar este año.
Merece la pena ver Milk, por sus connotaciones sociales, por el mensaje en defensa de los derechos civiles y la igualdad, y por la jugosa interpretación de Penn, aunque son muchos los críticos que consideran que el filme es “demasiado gay” (de esto se hace eco por ejemplo la revista Entertainment Weekly) para una audiencia generalista y le auguran problemas en taquilla.
Falta dramatismo cinematográfico que acentúe el drama ocurrido, y eso pesa en contra del éxito de la película.